Algunos aprovechan el ojo de la tormenta para resguardarse, esconderse o intentar escapar. Otros prefieren salir en el momento justo en que la tormenta está sucediendo, desean enfrentarla e ir por el impacto.
Algunos temen tanto a la tormenta que ni siquiera desean salir en el momento del ojo, momento ideal en el cual la calma permite que decidamos hacia dónde queremos ir. Otros ni se enteran que hay tormenta.
Creo que tormenta hay todos los días. Si nos sacamos los auriculares la escuchamos, si nos sacamos las antiparras la vemos, si abrimos el olfato la olemos.
Cuando al fin la descubrimos queda en nosotros decidir qué hacer con ella, qué camino elegimos tomar. ¿Nos involucramos o nos quedamos escondidos?
Hoy comparto con ustedes estas fotos del día después de una tormenta:
—
por Nine Teso




Julio 28th, 2009 at 18:50
muy buenas fotos. Me gusto mucho la del monumento a Alfosina, ya que no solamente marca el lugar donde se estan sacando las fotos y ademas hay una referencia de la tormenta en los cabellos de alfonsina. Las fotos de la playa tambien estan muy buenas y la del policia que asoma es genial! saludos y sigan asi
Agosto 4th, 2009 at 23:55
Parece que el mar se cansa de juntar mierda y escupe todo con furia…. extraño tanto mi ciudad pero lo que no extraño es la decidia y la mugre de la gente…. enseñemosles a los niños a no hacer eso pueda ser que en cuarenta años nuestra cuidad vuelva a ser digna de los elogios mas bonitos…..