Sin duda la participación en un evento como la V Cumbre Hemisférica de Alcaldes, sobre todo cuando recién arrancás tu carrera (esperando que te abra las puertas al mundo del periodismo) te deja muchas enseñanzas. Una de ellas es, sin duda, verificar la acreditación que te corresponde, antes de ir a buscarla.Vale aclarar que posiblemente los que tenían en claro qué era lo que iban a hacer en el evento no tuvieron esa clase de inconvenientes, pero yo, que llegué un tanto desorientada y sin estar muy segura de mi función, tuve que acreditarme tres veces para conseguir lo que necesitaba: la credencial colorada (que, si vamos al caso, era la única que tenía cierto valor, porque para pasar a ver la muestra, aunque se dijera lo contrario, no hacía falta ninguna clase de acreditación).
Aunque para mí haya resultado una ventaja, el hecho de que haya llegado a mi casa con tres credenciales diferentes muestra la falta de organización que hubo en todo momento, en cuanto al registro de personas. Quizá haya sido producto de que las dimensiones del evento no ameritaban un control tan estricto, aunque podría haberse tornado en una imprudencia.
Más allá de las vicisitudes con respecto al acceso, la Cumbre tuvo muchos saldos positivos. En primer lugar se plantearon y compartieron las distintas realidades de los municipios de todo Latinoamérica (con aportes de personas de países más alejados también), como así también posibles pasos a seguir en el futuro. Además, no deja de ser un nuevo reconocimiento para nuestra ciudad, que un evento de tales características se lleve a cabo en ella.
Esperemos que el crecimiento de Mar del Plata acompañe al crecimiento de toda Latinoamérica, ya que es un continente cargado de posibilidades.
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por Rocío Suárez
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