La noticia ausente, que socava

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Categoría : Enfoques, General

Es preciso despertar y organizar la solidaridad en tanto que necesidad biológica de mantenerse unidos contra la brutalidad y la explotación inhumanas. Esta es la tarea. Comienza con la educación de la conciencia, el saber, la observación y  el sentimiento que aprehende lo que sucede: el crimen contra la humanidad.

Herbert Marcuse, “El hombre unidimensional” (1964)

Acompañada de una cebada de mate me dispongo a leer los distintos diarios digitales. Siempre hago un mismo recorrido de fuentes consultadas pasando por temas de cultura, de actualidad, de política internacional. Hace no poco tiempo que vengo sintiendo una gran duda de lo que leo. Duda mía, de no poder comprender acabadamente conflictos tan complicados y múltiples en sus causas como son los enfrentamientos en el Cáucaso, la no-inserción y la hostilidad constante en nuestro país, el porqué de los movimientos de las milicias islámicas. Claro, es más fácil estigmatizar y hacer reduccionismos.

El hecho de no poder cerrar a rajatabla una postura o una conclusión sobre un tema, ¿es problema mío al no abordar con delicadeza y agudeza suficiente el tema?, ¿o serán acaso los medios formadores ya no de opinión sino de doctrinas que se autopromueven como unívocas?.

Mi pregunta es tal vez demasiado profunda y ambiciosa de responder sin una carga subjetiva. ¿Cómo hemos llegado a desconfiar de todo lo que nos dicen?

Yo creo, que mucho tiene que ver la reciprocidad difusa entre quien se informa y quien informa. En medio de ello, se ha potenciado un proceso ontológico del ser; una sentencia hoy en crisis de no poder separar las entidades que existen y las que no. Ya no puede estudiarse lo que hay y existe. Miles de conflictos sociales pasan completamente inadvertidos. Ellos (los magnates periodistas) saben que nosotros no sabemos. Ellos (los jefes de redacción) saben qué noticia vende y cuál no. Valor mercantil llevado a su extremo, generando un pensamiento único, carente muchas veces de análisis y de seguimiento transversal, que suele requerir de lo interdisciplinario.

Fuimos el año pasado la sociedad de la paranoia: la fantasía se hizo realidad. Teníamos –tenemos- miedo a todo: crisis financiera, delincuencia callejera, corrupción estatal, enfermedades y virus contagiosos. Más, más, y más condimentos que se sumaron –suman- para formar esa salsa picante –que nos deja un dolor estomacal indescriptible, que nos depone llenos hasta el desasosiego-.

¿Este año vamos por más salsa? Tenemos un apetito concupiscible. Bajas pasiones que ordenan a la razón a buscar lo simple, lo no abordado, lo que sólo es tapa. ¡Por algo será! Es porque la comunicación es un negocio. Quienes están gritando de desarraigo tienen ya sus cuerdas vocales completamente destruidas: obsoletos son sus medios para hacerse notar, nulas son las intensiones de los organismos por ayudar en situaciones ingobernables.

La crítica es hoy una mala palabra, cuando lo que no se distingue es que criticar es un proceso racional que busca mejorar los efectos y cuestionar los modos. Hoy se critica desde lo banal, sin contundencia. Error por quien critica desde esta superficialidad, pero error también por parte del criticado, que intensifica su coraza al punto de ser impenetrable de modificación.

Y como el pensamiento crítico queda inmerso en esta falencia doble, nos tiramos por el tobogán del pensamiento único, con efectos aún más nefastos y, lamentablemente, más delicados.

La sociedad se ha dispuesto ante una dolorosa destreza de meros instintos, al disfrute de los reflejos coloridos y el bonete puesto cuando hay fiesta y deleite.

La posibilidad de un pensamiento crítico esta obturada e imposibilitada por un positivismo cuantitativo. “Consumo, y por lo tanto soy”, “soy lo que tengo”. Así se conforma una supuesta racionalidad que contribuye al sistema que es parte de una realidad cada vez más teñida de irracional. La crisis de los modelos y de las ideologías ya evidencia esta turbulencia actual que nos desconcierta. No velemos por ciudadanos unidimensionales.

En la página 101 de “El hombre unidimensional” de Marcuse, figura un pie de página que dice: “Todavía existe un legendario héroe revolucionario que puede derrotar incluso a la televisión y la prensa: su mundo es el de los países `subdesarrollados´”

Cosechemos ello. Despojémonos del conformismo y del sentido acrítico. Nada más rico y valioso que poder disfrutar de la duda, siempre que sirva para edificar un conocimiento superador en su consistencia y cimentado en bases sólidas de argumentos y de fuentes.


por Melina Díaz

Comentarios(3)

Informarse no es, ni debería ser una actividad sencilla. Requiere de esfuerzo. Al leer un diario, escuchar un programa de radio, o ver un noticiero uno no se esta informando. Simplemente esta conociendo un punto de vista, una apreciación de un hecho.
Se necesita, entonces, ir más allá. Consultar diversas fuentes, convertirse en un sujeto crítico.
O sino se correrá el riesgo de convertirse en un objeto pasivo, un mero consumidor, un punto para las empresas, sin valor más que el de rentabilidad que pueda brindar.

Las jóvenes generaciones de Comunicadores tenemos una responsabilidad mayor de intentar cambiar los estereotipos y los malos modales de los medios con los que fuimos informados a lo largo de toda nuestra carrera. Como líderes de la sociedad de la información del futuro, debemos generar espacios multilaterales (como este) que permitan hacer realidad la “guerrilla semiológica” para cortar con la manía de la desinformación y volver a apelar a la capacidad intelectual individual como el arma más eficaz del ser humano.

Meli:
Creo que la perdida de la confianza en los medios se debe a que , como dice en la nota, los medios se convirtieron en defensores de intereses economicos, y sus periodistas en muchos casos en obedientes cumplidores de ordenes.
Cuando hiciste referencia a esos medios que viven del miedo como negocio, me acordaba un poco de los comienzos de radio 10 o de America tv, que supo hacer del tema de la inseguridad y el miedo un negocio a traves de su noticiero y sus programas de investigacion.
Creo que estamos en una etapa en donde otros medios que son muy buenos en calidad periodistica (como TN y radio Mitre)se convirtieron de a poco en criticos sin argumentos, instaurando miedos a traves de temas que en decadas anteriores no solian tocar . Lo mismo esta ocurriendo con los programas de Diego Briz, que perdieron objetividad y aprovechan el humor para bajar linea. Y esto lo destaco dejando de lado mi fanatismo por TVR. Todo esto ha provocado que hoy más que nunca el término periodismo independiente se haya diluido por completo, (si es que alguna vez existio). Creo que Victor Hugo Morales es de los periodistas más “independientes” del medio.
Sin embargo, en mi opinión, para ser más críticos lejos de dejar de consumir medios, hay que tratar de consumirlos en su totalidad,. Quizas dando oido a estos medios con sus diferentes intereses podamos sacar nuestras conclusiones, siempre ayudados por otras fuentes y por un análisis más profundo de la otra realidad, la que nosotros mismos podemos observar en el día a día, las noticias ausentes.

Muy buena la nota Meli,sobretodo porque deja abierto el debate.

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