“Hacer de Cicerón”
La oratoria es definida como “arte de hablar con elocuencia”. Deleitar, persuadir y convencer por la expresión oral principalmente. Esta se aplica en todos los procesos comunicativos hablados, tales como: conferencias, charlas, y exposiciones, entre otras.
Marco Tulio Cicerón fue reconocido como el primer orador. Con el correr de los años este arte fue evolucionando y diversos autores fueron delimitando reglas y modificando sus usos. Mientras que para unos se convirtió en un arte, para otros se trato un arma. Adolf Hitler, Martin Luther King, y Nelson Mandela perseguían objetivos políticos. Actualmente la oratoria ha invadido la vida de todos. En una entrega final, en un examen, en una entrevista de trabajo o en una reunión informal tratamos de comunicar nuestro punto de vista y convencer. Siempre buscamos persuadir. Lograr lo que nosotros deseamos.
El conocimiento, la fluidez, la precisión y claridad son las principales herramientas. Pero no solo se trabaja con la palabra: la actuación, los gestos, los movimientos, la vestimenta y el ambiente ayudan a construir una imagen y a transmitir un mensaje.
Como en todo proceso comunicacional se opera con un emisor que tiene el objetivo de transmitir un conocimiento, opinión o punto de vista, un mensaje y un receptor. El fin es impactar el destinatario, generarle un interés, enseñarle algo nuevo. Por eso la importancia de crear un mensaje claro, sencillo y efectivo. Vale diferencia entre lo que el orador quiere decir, lo que dice y lo que el receptor entenderá y retendrá.
La oratoria se basa en tres elementos principales: el orador, el discurso y el auditorio.
Quién habla
La preparación previa es vital a la hora de hablar en público. Vale reconocer previamente a su auditorio. Averiguar quienes irán, y que esperaran de uno. Que material les será útil y cual no les aportará nada. Es usual tomarse unos momentos antes de hablar en público para respirar y reflexionar, además de recorrer el para reconocer sus dimensiones. Cuando esté dando su discurso deberá caminar un poco para captar la atención del público. Por lo que debe evitar las interferencias: es decir, las mesas y sillas que pueda haber en el medio de su recorrido.
Al momento de hablar, antes que nada presentarse y explicar sobre que disertará. Siempre mirar a su auditorio, mantener la mirada en alto. No bajarla. Si no desea mirar a su público, proyectar la mirada. Es decir, mirar atrás de la gente. Ser claro, sencillo y tener cuidado con la dicción, recordar respirar y utilizar los silencios, pausas y tonos para subrayar las palabras o conceptos, enfatizar, captar atención y dar tiempo para procesar lo explicado. Manejar la entonación y pronunciación. Los gestos que puede hacer con el uso de las manos son casi tan importantes como la palabra. Los gestos que haga deben acordar con lo que se está diciendo, ya sea para reforzar, explicar o describir una idea.
Ser fiel a su personalidad: si el humor es una herramienta, usarla. Ser, sobre todo, autentico. Si se equivoca, corregir su error y seguir adelante. No pedir disculpas y derrumbarse. Y no prejuzgarse Para eso estarán los asistentes.
En cuanto a la vestimenta: es preferible evitar ropa nueva debido a la incomodidad que la misma podría causar. A su vez, evitar el uso de zapatos que hagan mucho ruido y de joyas que puedan distraer y generar ruidos que el micrófono, si hubiera uno, pudiera percibir. Los tonos oscuros y sobrios son lo más elegido, porque la estrella es el mensaje, no el orador. Sin embargo debe traslucirse la personalidad de uno. Detalles que muestren como nos percibimos son aceptables.
Que dice
El discurso es una serie de palabras ordenadas para manifestar lo que pretende. Este posee un esquema de tres partes: inicio (exordio), desarrollo y un final o conclusión. Primero se anticipa, comunica lo que será desarrollado. Luego se explica el tema, sus características, se ejemplifica y se cumple con lo anunciado. Finalmente se concluye, da un cierre al discurso. Es útil repetir lo dicho para lograr una permanencia y recordación en la mente del público.
Hay diferentes tipos de discurso y de exposición. Entre los primeros podemos encontrar: el discurso informativo, el persuasivo, el conmemorativo, de bienvenida, el inaugural, el discurso para entretener, el de sobremesa, el radial, el televisivo, el discurso para otorgar un premio, el de agradecimiento, el fúnebre y la defensa de un examen o tesis. Entre los segundos se encuentran la exposición descriptiva, la narrativa, la expositiva, la argumentativa, la motivacional y la deliberativa. De la misma forma puede haber discursos improvisados, leídos, memorizados, y preparados. De todas maneras, a la hora de preparar una exposición, conviene elegir un tema, buscar información para elaborar las ideas, armar el discurso, decidir que recursos se usaran y estudiar.
Hay muchas herramientas y soportes para ayudarnos a comunicar nuestro mensaje. La creatividad para elegirlos es vital. Algunos de los más usados son: el pizarrón, los power points, filminas, videos, sonidos, música, fotografías, e incluso la participación activa del auditorio. La retroalimentación aportará a su exposición. Y logrará atención.
A quién
El auditorio es el receptor de la comunicación. Hay que considerar su punto de vista y comodidad: revisar el salón, la acústica, la ubicación de las sillas, mesas y el campo de visión. Si habrá presentaciones audiovisuales prepararlas pensando en el público: considerar el tamaño de las imágenes, letras, y volumen del audio. Ponerse en el lugar del destinatario. Respetar los tiempos acordados y tener tacto con el público. Buscar la aprobación del público a través de sus miradas, y lenguaje corporal: su posición en la silla, su atención, y sus gestos.
Consejos Finales
- Tener miedo, no ceder al pánico: Es normal tener temor sobre lo que pueda suceder, para curarlo vale prever y estar calmos. Averiguar la razón de su temor y hacer lo que le da miedo. Pero al ceder al pánico, que es irracional, y allí es cuando uno se pierde. Las causas de este pánico son: a hacer el ridículo, a ser causa de burlas, a ser rechazado y cuestionado.
- No abandonar el tema: Hay que estar atentos a nuestro objetivo, no desviarnos. Hay que avanzar progresivamente, por lo que, es preferible evitar las interrupciones e indicar que al final se podrán hacer las preguntas y reflexiones necesarias. Si no, el hilo de la charla podría perderse.
- Ejemplificar: Para afectar al auditorio lo mejor es ilustrar los conceptos con imágenes reconocibles para ellos. Para evitar, además, el inconveniente de la abstracción. Los relatos, anécdotas, comparaciones, testimonios, estadísticas e imágenes clarifican.
- No polemizar: nunca deben generarse debates, sino están planeados. Distraen y hacen que se pierda toda la charla. Uno cuenta con un tiempo limitado y las polémicas causan una perdida de tiempo que no podrá recuperarse.
- Regla de 3: Explicar tres puntos clave por hora. No tratar de explayarse demasiado en poco tiempo si el tema requiere más tiempo.
- Distancia Social: Respetar la distancia social aceptable de tres metros. No acercarnos más o alejarnos demasiado. No invadir el espacio de intimidad.
- Muletillas: Palabras que se usan para apoyarse en la exposición. Para algunos oradores son imperceptibles pero distraen al auditorio y causan burlas. Por ejemplo: los vocablos “bueno”, “este”, “o sea”, entre otros. También hay muletillas no verbales. Cierto movimiento con las manos, o los pies, algún gesto, o modo de caminar pueden ser muletillas.
- Redundancias no tan redundantes: Usar un lenguaje simple, no sobreestimar o subestimar al auditorio, ser honesto, practicar la exposición, filmarse o grabarse o pedir a alguien que nos vea para poder corregirnos.
- Las 7 “C” de la comunicación persuasiva: credibilidad, contexto, contenido, claridad, continuidad, consistencia y canales de comunicación.
- ¿Qué es lo peor que puede sucedernos? Es una de las preguntas que debemos hacernos antes de presentarnos. Al pensar en esa situación y deducir una solución, todo lo que pueda sucedernos después ya no será tan grave. La prevención es la principal solución.
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por María Martínez Palacios
Twitter: @merymartinez



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Me fue de mucha ayuda,me encantaria realizar un curso de oratoria para poder perder el panico que da el hablar en publico.